
Cuando tenemos 16/18/20 años y todavía no hemos encontrado nuestro estilo es
normal que nos fijemos en lo que se pone alguna amiga, porque nos gusta y pensamos que nos puede favorecer.
Debo reconocer, inmodestamente, que yo era la copiada.
Hasta aquí todo normal.
Pero en ocasiones se producen verdaderas abducciones, hasta el punto de casi necesitar la ayuda de Mulder (pero os enseño a Hank Moody que casi mola más)

Tomemos este falda de RM by Roland Mouret como ejemplo

El sujeto A (en este experimento la llamaremos chupachups) se compra esta falda en color gris,

y se la pone el 13 de julio para asistir al programa de Jay Leno con un top blanco.

Y medio año después, el sujeto B (a la que denominaremos pobrecica mía) se compra la falda en negro en un arranque de originalidad

(os pongo también la parte de atrás que merece la pena)

y se la pone con un jersey blanco y unos zapatos rojos para que no la llamen copiota

Y sólo hablo de la falda, de la adicción a los bolsos de Hermés no pienso decir ni media, que yo ahí copiaría hasta a Estefanía de Mónaco (que cabrones son los genes en ocasiones) si hiciese falta.
¿Vosotros también habeis sufrido este síndrome?