miércoles, 29 de agosto de 2012

The Newsroom



Debo empezar pidiendo perdón. Perdón porque voy a ser hereje con uno de los pocos dioses que existen: Aaron Sorkin. Perdón por no hablar (o hablar poco) de ropa, que es de lo que se supone que sé y lo que el insensato que entra por aquí espera encontrar. Perdón por empezar así un post.

Tras ver los diez capítulos de la primera temporada de The Newsroom tengo la sensación de haber visto una serie genial de ciencia ficción que retrata un tipo de periodismo que solo existe en las series de televisión idealistas y en la cabeza de algunos universitarios que ven series así.

Porque el periodismo que muestra no se acerca ni de lejos al que se practica en el mundo real, ese que lleva a un policía a un programa que parece dirigido por @masaenfurecida para que cuente en rigurosa exclusiva y en directo secretos de un sumario, salvo que en este caso no es como en la serie en el que la concesión al amarillismo se hace por un "bien mayor". Eso nunca existe.

Y a pesar de todo es la gran baza de la serie, esos pequeños grandes momentos de épica que la vida real no ofrece y que Sorkin tan bien sabe escribir. Eso y las maravillosas camisas de Mackenzie, los trajes de Sloan y el corte de pelo de ambas.



Porque en casi todo lo demás, la serie hace aguas: personajes que se suponen inteligentes y profesionales pero que se comportan a golpe de capricho o rabieta. Eso cuando te caen bien, porque hacía mucho tiempo que no sentía tanta antipatía por tantos personajes a la vez: becarias que se suponen pizpiretas y son más tontas perdidas, chicos encantadores que en realidad no llegan a pagafantas pardillos, y así con casi todos los personajes.

Las series con moralina me molestan especialmente por la condescendencia con la que suelen estar escritas. Sorkin solía salvar estas papeletas airosamente. Cualquier fan de El Ala Oeste puede corroborarlo. Pero lo que allí era encantador aquí es cargante, llegando a la altura de querer reírse de la obra culmen de la ciencia ficción televisiva de la última década, Sexo en Nueva York (porque si lo de Carrie era imposible, este  periodismo y el funcionamiento de una cadena de noticias todavía lo es más), que parece ser el mayor bodrio de la historia de la televisión para algunos simplemente por tener un público mayoritariamente femenino y hablar de moda, eso que tanto miedo da a los que no entienden nada de ella.

En un ejercicio de incoherencia habitual en mí, veré devotamente la segunda temporada, esperando que se repitan momentos brillantes como la escena inicial de la serie y el maravilloso análisis de qué es y cómo funciona el Tea Party republicano, que es en mi opinión el mayor acierto de la serie y un ejemplo de lo que nunca veremos en un televisión de por aquí.

Y porque confío en Aaron Sorkin y sé que él puede hacerlo mucho mejor.

4 comentarios:

gratis total dijo...

Yo esta serie no la sigo...bueno, en realidad no se que me pasa que no me engancha ninguna de las nuevas

Cristina dijo...

Oh
¡Estaba deseando verla!
Pero te entiendo con lo de la ciencia - ficción de algunas series .
Soy enfermera .

Ría dijo...

No había oído hablar de ella, tendré que ver al menos el piloto.
Un saludo.

http://www.atitelavoyacontar.com

Unknown dijo...

La tengo pendiente y ahora con más ganas de verla...Hablando de chicas y moda ¿Habéis visto Girls? A mi me gustó mucho. Ácida y realista.

Estel | itfashion.com