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Es que creemos que algunas cosas serán eternas. Que estarán siempre ahí para nosotros. Que pase lo que pase siempre podremos recurrir a ellas para alegrar un día triste o poner la nota de color que le falta a un día gris.
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Por eso, cuando lo que debería estar no está, se nos cae el mundo encima, y nos preguntamos cómo ha pasado, cómo no lo vimos venir y si hay alguna forma de arreglarlo. Pero a veces, cuando empiezas a buscar la solución ya es demasiado tarde.
Y entonces atraviesas las cinco fases del duelo:
1. Negación "¿Qué cierran Lacroix? No puede ser"
2. Ira "Pues me parece fatal, y mientras Karly a hacer mamarrachadas en mil sitios"
3. Negociación "No pasa nada seguro. Vendrá un jeque árabe y la comprará para que sus mujeres puedan seguir vistiendo sus vestidos"
4. Depresión "Ay ay que esto es definitivo. Que no hay inversor. Buaaaaaaaaaaa"
5. Aceptación (lo siento, a esta fase aún no he llegado)
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Yo de momento para superar el 4º paso creo que me voy a poner el Re-Invention Tour de nuevo...